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Recibo muchos correos, llamadas e incluso visitas presenciales  de padres y madres que buscan un apoyo para enfrentar los desafíos en la formación de sus hijos. Ellos me confían a sus tesoros más preciados cuando los traen a mis clases, contándome el «problema” que los llevó a buscar una escuela de artes marciales con clases para niños, lo que para mí es un gran honor y responsabilidad, 

Aquí desarrollé una lista con las 5 dificultades más comunes en niños para lo que los apoderados han llegado buscando la solución en un arte marcial.

1. Hiperactividad

Las artes marciales tienen un gran porcentaje de trabajo físico. El trabajo físico, entre muchísimos beneficios, estimula la liberación de endorfina y serotonina, neurotransmisores que ayudan a que nos sintamos relajados y felices. Hacer un completo trabajo físico al menos dos veces a la semana produce una buena dosis de endorfina que ayuda a que paulatinamente los niños puedan estar más relajados y concentrarse mejor. Además, no todo es trabajo físico dentro del mundo de las artes marciales; también se desarrolla una ceremonia y meditación. En otro post hablaremos de lleno sobre los beneficios de meditar, pero a grandes rasgos ayuda al ser humano a controlar su mente. Reduce niveles de estrés y ansiedad e incluso mejora la memoria. ¿Se imaginan cómo pueden ayudar estos aspectos a un niño con hiperactividad y problemas de concentración? Además, en las artes marciales se desarrollan rutinas (lúdicas y entretenidas, por lo demás) con movimientos coordinados, las cuales ayudan al niño o niña a focalizar su atención y, por supuesto, la memoria.

2. Baja autoestima

La baja autoestima es un problema grave y probablemente es uno de los “venenos madre” de los otros problemas que enunciamos en este post. Un niño con baja autoestima desarrolla sentimientos como angustia, dolor, indecisión, desánimo, pereza, vergüenza y otros malestares que, de no ser trabajados, harán que se convierta en un adulto que acoja un gran sufrimiento en su interior.

El trabajo físico

Actúa desde varios ángulos que ayudan a elevar la autoestima. El primero y más obvio sería la tonificación del cuerpo, que por un lado hace que uno se SIENTA más sano, ágil y fuerte, por lo tanto, más seguro; al mismo tiempo, mejora la forma de autopercibirse frente al espejo.

También el trabajo físico libera los neurotransmisores de la felicidad:

Serotonina, la cual afecta el estado de ánimo, comportamiento social, apetito, digestión, sueño, memoria entre otros, y la endorfina, que al ser un opiáceo natural, reduce el dolor y da una sensación de bienestar. Las endorfinas también reducen la cantidad de cortisol en la circulación. El cortisol se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de azúcar en la sangre. Incrementa el nivel de azúcar (nos da energía para buscar comida, por eso nos ponemos de mal humor cuando tenemos hambre), suprime el sistema inmunológico y ayuda al metabolismo de las grasas, proteínas y carbohidratos. Además, disminuye la formación ósea (el estrés crónico en niños produce problemas del crecimiento). Aunque el cortisol tiene sus razones de existir, no lo queremos demasiado tiempo ni en niveles demasiado altos en nuestros cuerpos, menos en el de nuestros hijos.

Otro factor que ayuda a mejorar la autoestima es que uno no entrena solo.  

Al dojo vienen otros niños que entrenan, se esfuerzan y crecen juntos, desarrollando un profundo sentido de pertenencia al grupo. De este modo, se siente identificado con el resto de los integrantes, a quienes entiende como pares. Por último, durante una clase de artes marciales, los niños deben enfrentarse a desafíos físicos, mentales y sociales, lo cual ayuda en el desarrollo del sentido de competencia personal. Este es la seguridad que tiene una persona de estar preparada para hacer frente a las situaciones que surgen a lo largo de la vida. Esta sensación da la tranquilidad de saber que, basándonos en nuestros conocimientos y capacidades, podremos salir adelante, sea cual sea el problema que se nos plantee. Sentirse competente eleva la autoestima y seguridad.

3. Bullying

El bullying es un tema complejo, el cual también amerita un post aparte para desarrollarlo. En primera instancia, al menos en el caso de casi todos mis alumnos, el bullying se trabaja de forma preventiva: el niño o niña que se desenvuelve practicando un arte marcial desarrolla valores como justicia, respeto y benevolencia, los cuales son incompatibles con los comportamientos que transforman a un niño en un abusador, matón o “Bully”. Por otra parte, el trabajo técnico, físico y el sentido de pertenencia que se siembra dentro del grupo en el dojo, germina en forma de seguridad y autoestima, factores claves para que un niño no sea abusado (pues el abusador siempre irá en busca del más débil). A su vez, un niño “bully”, suele ser una persona con baja autoestima. Por lo explicado en el segundo punto, a un bully también le viene bien desenvolverse en un arte marcial (siempre que haya un trabajo conjunto a los padres en torno a la solución de este problema, ya que la baja autoestima es un asunto del que hay que hacerse cargo como familia y sociedad).

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4. Manejo de la frustración

El aprendizaje dentro de las artes marciales suele ser de forma gradual y en un entorno seguro. Muchas veces el niño verá que “no puede” hacer un movimiento o técnica de forma inmediata o automática, momento donde aparece la frustración. Ahí es cuando uno como profesor aprovecha la oportunidad para incentivar al alumno a persistir e intentarlo más veces hasta lograrlo. En la mayoría de estas ocasiones, cuando el grupo nota que un compañero está teniendo dificultades, lo apoyan para que pueda lograr el objetivo. El compañerismo y -nuevamente- la competencia personal, son clave. Para el niño o niña, darse cuenta de que puede lograr cosas que creyó que no lograría es de tremendo valor y aporte en su crecimiento personal y autoimagen.

5. Desidia, Sedentarismo y Desmotivación

En la sociedad infantojuvenil de hoy, donde toda la información está al alcance de un click, la entretención más fácil está en una pantalla donde no necesito hacer nada salvo mirar. Incluso muchos videojuegos de hoy te van diciendo qué tienes que hacer, en vez de descubrirlo por ti mismo; de hecho, en una sesión de preguntas y respuestas durante una reunión accionistas de Nintendo, se reveló que el grado de dificultad de los juegos actuales es menor en comparación con los títulos de antaño. Después de varias pruebas realizadas por la compañía, se demostró que un gran porcentaje de los gamers de hoy ni siquiera pueden pasar la primera etapa del clásico Mario Bros. Este boom tecnológico tiene a las nuevas generaciones de padres un poco desconcertados sobre cómo entregar herramientas a sus hijos para que puedan socializar sanamente fuera de las redes sociales, desarrollar intereses fuera de las pantallas y convertirse en personas competentes y autosuficientes algún día.

Las artes marciales se presentan como una actividad atractiva, interesante y entretenida, donde se puede socializar presencialmente con pares, se desarrollan infinitos aspectos físicos (ya hemos mencionado bastante de la neurociencia que sucede al ejercitarnos), cognitivos y, más importante aún, metacognitivos, pues aprendemos a aprender, promoviendo la reflexión, el autoanálisis y la auto superación a través del entrenamiento, donde equivocarse es el camino que permitirá perfeccionarse progresivamente -y como la perfección no existe, el recorrido para mejorar es infinito y constante-. Cuando existe motivación, la desidia deja de tener cabida, y el sedentarismo puede ser desplazado por mayor actividad. Yo misma recuerdo haber pensado en mi adolescencia que carecía de aptitudes y actitud para los deportes, para luego descubrir que para mover mi cuerpo, necesitaba de una actividad física que me motivara “más allá de lo físico”, donde el pensar y reflexionar también fueran protagonistas, cosa que descubrí tanto en las artes marciales como en el Yoga.

Quisiera recalcar que para mejorar estos puntos no hay magia ni atajos. Es disciplina, la cual se basa en trabajo y esfuerzo para poder cambiar una situación o sistema. El apoyo del núcleo familiar es fundamental, en especial llevando e incentivando a los niños a ir a cada clase.

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